En aproximadamente octubre 23 del 1491, un año antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, nace en el Castillo de la Familia Loyola en la provincia Vazca de Guipúzcoa en la región de Azpeitía, Iñigo de Loyola. Como el onceavo y último hijo de una familia acomodada. Sus primeros años están marcados por las comodidades y ventajas que le ofrece la posición económica de su familia. En el año 1506, a los 13 años de edad, el contador mayor del rey Fernando el Católico y pariente de la familia de Iñigo, Juan Velázquez de Cuellar lo acepta como paje. El joven viaja a Arévalo para residir con la familia y durante los años siguientes vive una vida similar a la de los otros jóvenes de su generación y de su rango.
Sin embargo, los siguientes son años tumultuosos en la región autónoma de Navarra. En 1512 el ejercito del rey Fernando el Católico toma a la ciudad de Pamplona, capital de la región. En 1516 la ciudad y toda la región de Navarra al sur de los Pirineos aunque reteniendo sus organizaciones administrativas y costumbres, son incorporadas a la Provincia de Castilla. Un año más tarde 1517, a los 26 años de edad, Iñigo entra al servicio como "gentilhombre" de otro poderoso familiar Don Antonio Manrique de Lara, Duque de Najera y recién nombrado virrey de Navarra. Este último, quien residía en Pamplona, lo nombra capitán. Pronto desarrolla una gran confianza en Iñigo y lo usa tanto en misiones militares como embajador social.
En mayo de 1521, cuando Iñigo tenía unos 30 años de edad, Pamplona es atacada por el ejército de Francisco I, rey de Francia. Este último añora rescatar a la región del dominio español y restablecerla como región autónoma entre los dos países. Con este fin envió un ejercito de 30,000 hombres, atacaron la ciudad y Loyola, atrincherado en el castillo con un puñado de valientes, defendía su posición dispuesto a entregar la vida. Una bala de cañón le partió los huesos de la pierna derecha y le hirió la izquierda. Iñigo cae herido y a los pocos días cae Pamplona. La valentía de Ignacio es reconocida aún por el ejercito invasor. Las primeras curas se la administran los franceses. Posteriormente, es llevado en camilla unos 80 kilómetros a donde es atendido por médicos quienes resuelven operar. La operación se realiza e Iñigo se acerca a la muerte. El 24 de junio recibe los últimos sacramentos pero la noche del 28 de junio comienza a sentirse mejor, según el mismo indica años mas tarde, pori ntersección de San Pedro. En el lecho mutilado del herido en su casa de Loyola comienza la conversión espiritual del que fuera "un hombre vanidoso cuyo principal interés consistía en los ejercicios militares y en la fama". Pide libros de caballería y le traen "Flor Santorum" y la "Vita de Christi". Los lee para pasar el tiempo pero los mismos sirven para estimular a Iñigo a "en todo servir y amar a Su Divina Majestad". En el lecho de herido comienza Iñigo a experimentar el choque en su alma de los sentimientos del mundo contra los sentimientos y la voluntad de Dios. Después de varios meses de recuperación física y discernimiento espiritual, resuelve entregarse de lleno a Dios e imitar la vida de los santos. En febrero de 1522 cuando tenia 31 años se marcha de Loyola a caballo con un gran deseo de servir a "Dios, Nuestro Señor". Su meta es Jerusalén pero pasa la noche del 24 de marzo de 1522 en una "vela de armas" en la capilla de la abadía benedictina en Monserrat.
Hace un voto de consagración a la Virgen, se despoja de sus vestimentas y se encueva en Manresa. Pasa allí largos meses orando, reflexionando y haciendo penitencia. Mendigaba el domingo y vivía el resto de la semana con lo que recogía ese día. Lucho contra si mismo, contra el enemigo y contra la desolación. Quemó todos los puentes que pudiesen llevarlo por caminos que lo alejaran de Dios. Experimenta grandes consolaciones y dones de gracia especialícimos que posiblemente culminaron con la experiencia que tuvo sentado a la orilla del Río Cardoner. Cuenta el "maestro Ignacio" que de pronto se le abrió el entendimiento y vio claramente el plan de Dios para con la creación y la redención del hombre. Dice luego que allí Dios le trato como un maestro trata a un escolar cuando le enseña. También es aquí en la cueva de Manresa que comienza Ignacio a redactar sus "Ejercicios Espirituales".
Sale de Manresa decidido a viajar a Jerusalén y dedicar su vida allí por las "almas". Ya no es el Ignacio decidido a aislarse sino el dinámico apóstol que pone todo su esfuerzo en lograr el bien de los demás para la mayor gloria de Dios. Viaja a Tierra Santa en marzo de 1523, pero imposibilitado de quedarse por el custodio Franciscano, regresa a España. Va a Barcelona y comienza un proceso de educación donde el maestro primero decide prepararse tan bien como le permitan las circunstancias para así poder lograr el mayor bien. Estaba convencido que un hombre preparado podría lograr en poco tiempo lo que uno sin preparación jamas lograría.
Estudió en Barcelona, Salamanca y Alcalá. Ya para 1526 se le unen los primeros tres compañeros. Estos habían sido reclutados por Ignacio para el servicio de Dios a través de los "Ejercicios Espirituales". En 1528 se traslada a París donde estudia hasta 1535. En París se le unen otros compañeros y en 1534 el grupo realiza el famoso voto de Montmartre. Allí, a pesar de que todavía no existía una orden religiosa, los "amigos del Señor", después de un mes de ejercicios espirituales, hacen un voto de pobreza castidad y obediencia al sumo Pontífice Este primer grupo de "amigos del Señor" convienen en sujetarse al Papa con un voto especial de obediencia para trabajar en la misión y objetivo que el Vicario de Cristo le imponga para el servicio mas universal al pueblo de Dios, por mas difícil que sea. Sin saberlo Ignacio, la semilla de la Compañía de Jesús queda sembrada en Montmartre. Entre estos amigos se encontraban, ademas de Ignacio, Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Lainez, Alfonso de Salmerón, Nicolás Bobadilla y Simón Rodríguez.
Por razones de salud Ignacio deja a París y regresa a España. Allí continúa con su práctica de dar ejercicios y estudia Teología. En 1537 se traslada a Venecia y todos los "amigos del Señor" se reúnen con el en esa ciudad. Con el fin de hacer el mayor bien a "las almas" se proponen trasladarse a Jerusalén en forma permanente, pero la guerra entre Venecia y el Imperio Turco lo imposibilita. Finalmente, en Junio de 1537 Ignacio y la mayoría de sus "amigos del Señor" son ordenados sacerdotes. Pasa Ignacio los próximos 18 meses en preparación espiritual para celebrar su primera misa. Finalmente, el 25 de diciembre de 1538, la celebra en la Iglesia de Santa María la Mayor en Roma.
En 1538 los "amigos del Señor" después de mucha oración, deciden hacer un voto de obediencia a un superior de su grupo que, electo por vida, les serviría de guía. Ese mismo año el Papa Pablo III aprueba la formula de los "amigos del Señor". Sin embargo, la bula de confirmación de la nueva orden, denominada como la Compañía de Jesús, no se recibe hasta el 27 de agosto de 1540.
Cuando Ignacio y sus primeros compañeros se presentaron ante el Papa Pablo III el 3 de septiembre de 1539 para explicarle su visión y estilo de vida, la "formula" que llevaban consigo no tenía restricciones en cuanto al tipo de trabajo o ministerio. El documento explicaba que el propósito de esta orden religiosa era luchar por la defensa y propagación de la fe, por el crecimiento de las almas, en la vida cristiana y la doctrina. Esto por y para la Iglesia.
El año 1540 es también significativo porque fue en ese año cuando a petición del papa, Ignacio envía a Simón Rodríguez y a Francisco Javier a la India. Ambos compañeros viajan a Lisboa y allí, en lo que esperan por pasaje, impresionan tanto a las autoridades con su labor apostólica, que a petición del rey, Rodríguez se queda en Portugal y Francisco sale solo para la India. Francisco Javier tenia 30 años de edad.
En 1545 Simón Rodríguez se convirtió en el primer provincial de la orden con la fundación de la Provincia de Portugal. Francisco Javier murió en 1552, a la edad de 42 años, después de haber evangelizado en la India y en el Japón Nunca más regresó a Roma ni volvió a ver a Ignacio. Nunca más volvió Ignacio a ver a su apreciado amigo. Francisco, sin embargo, parte de inmediato y sin titubeos para la India cuando Ignacio le encomienda esa tarea.
Los compañeros de Ignacio asumen el mensaje y testamento de Jesús resucitado: "Vayan por todo el mundo proclamando el Evangelio a todas las gentes y naciones". De nueve compañeros iniciales en 1540, la nueva orden creció hasta que para el año 1556, cuando muere el "maestro Ignacio", pasaban de 1000, regados por todo e[ mundo.
La Compañía de Jesús ha sido por su origen y por su constitución, una orden eminentemente misionera. Su fin, tal como se anuncia en la primera bula de confirmación en 1540, es la propagación de la fe. El voto especial de obediencia al sumo pontífice lee: "para ir, sin tergiversaciones ni excusas, a cualquier parte del mundo a donde él quiera enviarles o a los turcos o a cualesquiera otros infieles, aún en aquellas partes que llaman Indias o a cualquier herejes, cismáticos o fieles cristianos".
Disponibilidad para ir a cualquier parte es el plan que se propone el candidato a la compañía.
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