por P. Nelson García S.J.
“Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”
(Juan 11: 25-26)
José Ignacio, tú has sido un testimonio de vida. Tú has demostrado siempre un gran carácter, un extraordinario poder de decisión, valentía y liderazgo, siendo un hombre fiel, vertical y consecuente con tus valores profesionales y cristianos. Has demostrado con tu vida que vives entre nosotros. Eres un orgullo de nuestra comunidad cubana y del periodismo latinoamericano. Eres un titán de nuestra Agrupación Católica Universitaria y de los valores humanos y de Jesucristo.
No tuviste miedo de enfrentar la maldad desde el Diario de la Marina: “Vivimos a la sombra de la conjura del mal; del pacto siniestro del crimen: un pacto en que casi todos engañan, en que casi todos asesinan. Unos en los paredones de fusilamiento. Otros a mansalva queriendo cohonestar el crimen con “principios legales” que proclaman con una suficiencia de idiotas pervertidos y encanallados”. Fuiste fiel a tus creencias, combativo, analítico del acontecer político y social de los pilares periodísticos de América Latina.
Ante la situación de la prensa de Cuba supiste enfrentar el posible martirio con tu artículo del 3 de Abril de 1960 bajo el título “Con Dios y mi Conciencia” en la primera página del Diario de la Marina. Pusiste a riesgo tu querida familia. Amabas mucho tu patria. Estabas dispuesto a todo por Cuba.
En su testamento espiritual, José Ignacio, da gracias a Dios por tantos bienes espirituales recibidos, por su postura cristiana, por el arrepentimiento de lo mal hecho y pide perdón a todos aquellos a quienes en su vida pública de periodista haya ofendido o criticado injustamente. Se lamenta de haber hecho tan poco por Dios durante su vida.
“Así quiero vivir y así quiero morir”. “Deseo una vida y una muerte genuinamente cristiana”, afirmaba con firmeza.
Este es el hombre insigne, adelantado del espíritu, que recibe nuestra despedida con la bendición de Dios, con nuestro respeto y el reconocimiento amigo a su fidelidad y programada andadura, con la entrega total y consciente de su vocación cristiana y periodística, con su colección de honores y méritos en la sociedad civil, en la Iglesia y en el Vaticano.
José Ignacio Rivero, tú vivirás.
P. Nelson C. García, S.J.
Agrupación Católica Universitaria (ACU)